Éramos y somos una banda de escenarios. Creo que gracias a eso el núcleo de la banda no ha cambiado mucho, y de hecho, nosotros seguimos siendo muy analógicos. Grabamos en cintas de dos pulgadas. Muy poco digital encontrarás en un disco de Molotov, pero es que lo que nos encanta es tocar. Es en el  escenario donde mejor nos llevamos y donde más nos exponemos. Además no nos dejamos bombardear con lo que está pasando en la escena del pop. Sabemos que hay muchas bandas nuevas, claro, pero son bandas de Soundcloud. Lo único que hacen es poner su música en una nube y crear fans, y en algún momento tendrán que pisar un escenario y enseñar cómo lo hacen. Ese es y ha sido nuestro as, estar en los escenarios.

Hablabas de los grupos que han salido nuevos, y sí nos llega alguna información sobre el hecho de que la situación musical en México ha cambiado completamente ¿Cómo veis la escena hoy?

Bastante bien. Hay muchísimas bandas creativas y originales, con su identidad, no copiando de la ‘modita’ inmediata. Lo que a lo mejor no hay, a diferencia de antes, son salas para tocar. Hay grupos pero faltan espacios, y la gente ha empezado a hacer conciertos en casas. Eso está bien, porque si no hay lugares, los grupos los crean.

Y a nivel político, ¿cómo veis México hoy?

La verdad, es una situación muy triste. Si tienes un puesto público tienes fuero. Eres intocable. Y luego los mismos políticos que tienen ese fuero se preguntan por qué hay corrupción. La corrupción conlleva más corrupción, y esta recorre desde la política hasta el sistema educativo y el campo. Hay fugas por todos lados en los fondos que van para la agricultura. El buey que se dedica a ella le rinde mucho más sembrar droga que aguacates. Es una situación que tiene una raíz clara. Los corruptos que están mandando a sus hijos a Harvard o a Yale son los mismos que diseñan el sistema de educación pública. Saben que está hecho para mantener a la gente ignorante. Hay una parte pequeña que tiene la lana y todos los demás que se jodan. Se nota en la sociedad. Hay una tristeza colectiva. Pero también es verdad que eso ha creado la identidad del mexicano en cuanto al sentido del humor, muy negro, con mucho aguante a la adversidad. Son ingredientes del sabor mexicano. Yo soy gringo pero México es mi casa.


Aquí ‘Gimme The Power’ se convirtió en todo un himno. ¿Cuál es vuestra relación hoy con un hit como ese?

Hay canciones que siguen sonando en toda Latinoamérica y se escribieron hace 20 años. Es una canción tristemente atemporal. Nosotros documentamos allí un momento de los noventa y si la escuchas hoy la situación está igual o peor, solo cambian los nombres de los personajes y eso pasa con muchas de nuestra canciones.

Siempre se vendió a Molotov como un grupo de rock político, pero vuestro último álbum, del año pasado, parece menos crítico.

A lo mejor es que no somos tan obvios, pero seguimos siendo críticos. Ahora tienes que rebuscar un poco más para encontrar el mensaje. De hecho, en el próximo disco, que ahora estamos preparando, es el primero que haremos como independientes, después de cerrar el contrato con nuestra discográfica, y creo que las canciones nuevas tienen ese sentir de libertad. Para mí son mucho más interesantes.

A menudo se os comparaba con grupos  como Beastie Boys, Rage Against the Machine y Red Hot Chili Peppers. Son bandas que representan bien la década de los noventa. ¿Os seguís identificando con esas referencias?

Mira, al principio, siendo yo un gringo que toca en una banda de mexicanos, te puedo decir que éramos cuatro intentando emular sonidos de samplers. Intentábamos imitar el sonido de Soul Assasins, Public Enemy y Cypress Hill con una guitarra, dos bajos y una batería. Así fuimos creando nuestra identidad, con unas letras que hablaban siempre de lo muy local. Eso no ha cambiado mucho y la honestidad que siempre tuvimos queremos mantenerla. Por eso no nos pasamos el día pensando qué identidad tenemos como banda. De hecho, creo que cuando tienes una identidad clara, creas una formula y te conviertes en un refrito. Si llevamos 20 años es porque nos importa más escribir una canción que sepamos que nos va a divertir cuando estemos en el escenario que salir en la radio. Además, en el grupo cada uno tiene sus influencias y después de tanto tiempo las hemos ido depurando. Yo no escucho mucha música nueva: Black Sabbath, Cream, Led Zeppelin y muchas cosas de country, de dónde vengo yo. Pero entre los cuatro existe una química y lo que tocamos tiene un sello.


¿Cómo espectadores qué conciertos os han impresionado últimamente?

Hace poco tuve la oportunidad de ir a ver Guns ’N’Roses en Las Vegas y justo la semana antes Axl Rose se rompió una pierna, pero aun así qué conciertazo. También vi dos veces a Snoop Dog, una en Monterrey, cuando compartimos escenario, y en Budapest, en un festival donde tocábamos. También hay un grupo que hizo un tema con Snoop Dog y se llama Holy Child. Los vi en directo y son unos chingones. Ah, y yo acabo de de hacer un tema con una banda de acá, Sexy Zebras, también muy buenos.