lunes, 15 de agosto de 2016

No veas la música sólo como arte

“Si hablásemos de la música como arte, todo sería muy sencillo de explicar. Los compositores y autores expresarían su creatividad a través de sus obras y la compartirían con el público a través de los conciertos o de una grabación. Y lo mismo ocurriría con los intérpretes y los ejecutantes, sólo que utilizando temas propios o ajenos. Sin embargo, su trabajo sólo podría disfrutarlo su entorno más próximo. Por ello, para hacer frente a esta limitación, nace la industria de la música. Un sector formado por un grupo de empresas y personas que buscan generar negocio mediante la creación y la venta de música. […]
Millones de personas viven en todo el planeta de su vinculación con la industria musical de una u otra manera. Un entramado que siempre parte de la obra musical de un artista y de su explotación en todas sus fases, desde la creación, pasando por la distribución o el consumo. La rentabilidad del negocio ha adquirido tales dimensiones que ha provocado que la música se haya convertido, en muchos casos, en un mero producto destinado a la venta.
Es por ello que, hoy en día, no hay ninguna diferencia entre vender un disco u otro producto, al menos desde el punto de vista del mercado. Todo producto susceptible de ser vendido posee las mismas características: una marca, un envoltorio, una imagen distintiva y diferenciadora, y un contenido. Para todo producto que se lanza a la venta, se realiza una promoción y se crea una campaña de marketing. No hay ninguna diferencia. Como sucede con todo producto, se deben dar unas premisas y la esencial de todas es la aceptación por parte del público y su consiguiente consumo, preferiblemente masivo.
De este modo, cuando sacamos al mercado un proyecto artístico, estamos ofertando al consumidor una marca (el nombre del artista o grupo), un envoltorio (la imagen promocional) y un producto (el soporte de música con las canciones). Todo ello, apoyado por una campaña de promoción, divulgación y marketing. Así es como un proyecto artístico pasa a convertirse en un producto de consumo.”
Editorial: Círculo Rojo
Páginas: 192
Precio: 17,20

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