¿Para qué sirve un mánager?
Seguimos con la sección en la que desvelamos fragmentos del libro de Vicente Mañó y Javier Bori Así funciona el negocio de la música (Editorial
Círculo Rojo, 2016). Mañó, autor intelectual de la obra, lleva desde
1984 como mánager de grupos y promotor de eventos desde su oficina de
producciones y management, Tratos. En este cuarto fragmento se aborda la figura del mánager. ¿Cuáles son sus funciones? ¿Qué se le debe exigir?
“Alto y claro: el mánager no es un “busca bolos”. Otra cosa es que,
de entre sus numerosas actividades, el mánager tenga, como un cometido
más de su empresa de ‘management’, el desarrollo de la contratación de
sus artistas.
La realización de conciertos se basa en la ley de la oferta y la
demanda, es decir, existe un mercado, el musical, que además de nutrirse
esencialmente de la venta de la música en soportes físicos, también lo
hace de los espectáculos que ofrecen los artistas a través de sus
conciertos. En este sentido, la profesión artística genera una demanda
entre aquellas personas, organizaciones, asociaciones, o entidades
públicas y privadas que quieran ofrecer un espectáculo en algún lugar
determinado. Y para atender dicha demanda de mercado, existen una serie
de profesionales cuya dedicación es la comercialización de dichos
eventos, de tal manera que tienen la capacidad de ofertar las
actuaciones de los artistas que conforman sus catálogos.
En la mayoría de países donde funciona el negocio de los conciertos,
los mánagers, paralelamente a su actividad principal, crean una
estructura en sus mismas oficinas para gestionar y comercializar las
actuaciones de sus artistas, a través de departamentos propios de
contratación de conciertos. Esta labor de comercialización y venta de
conciertos es lo que, en el argot de nuestro sector, llamamos ‘booking’.
[…] Los mánagers, de común acuerdo con sus artistas, marcan un precio
de mercado, que es lo que se conoce popularmente como ‘caché’. Este
caché contiene los costes del artista, entre los que se contemplan, por
ejemplo, músicos, equipos de sonido, hoteles, viajes, dietas, etc.
Además de su margen de beneficio y un porcentaje que oscila entre el 5 y
el 10%, que se reserva para, en el caso de que una agencia artística
haya intervenido en la contratación de un concierto, abonarle una
comisión por sus servicios.
Editorial: Círculo Rojo
Páginas: 192
Precio: 17,20
Fuente: http://bit.ly/managersmusicales1

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