En primera persona: Somos el Titanic
Buenos días, señor ministro, aquí el
Titanic. ¿Qué tal? Ante todo buen rollo, ¿vale? Vamos a cenar, a charlar
como seres humanos y no se me ponga a la defensiva, que le noto un poco
tenso. No se piense que le odio por el hecho de ser político. Eso ya no
me ocurre.
Le comento:
Usted acaba de llegar aquí e imagino que conoce la situación de nuestro sector. Nos están hundiendo.
Pero, eso sí, somos un Titanic muy digno, porque la orquesta no para de
tocar. Aunque su antecesor ha dejado el barco boca abajo, aquí nadie se
ha enterado. Como a este show no le falta un perejil… Los músicos han cobrado por adelantado, también los camareros y proveedores de sonido, iluminación, escenario, bebida y comida, que están todos dados de alta en la Seguridad Social; si hay algún problema, tengo un seguro que pago religiosamente, mi empresa factura el IVA de sus actividades al 21%, la publicidad que he hecho es la más resultona, el comisionista de la SGAE ya ha pasado
y le han rellenado su papelito, los inspectores de trabajo ya han
comprobado que el chaval que vende los discos (y cobra 30€) no se esté
beneficiando además de un paro de 400€.
Y todo esto con la sala llena, porque,
como tuve que poner muy caras las entradas por culpa de los impuestos y
de los enormes gastos que tengo, las que no vendí las tuve que regalar
para que el espacio no pareciera vacío. Una sala en la que, por cierto,
caben 3.000 personas con espacio de sobra para moverse y ser evacuadas,
pero a la que hace unos pocos años le bajaron el aforo a 1.200 por culpa de la ignorancia de unos pocos que matan moscas a cañonazos.
Pero, al fin y al cabo, todo eso da igual. ¡La gente se lo está pasando en grande en este Titanic! ¡Ánimo, compañeros!
Hay que sentirse orgullosos: hemos
creado una gran experiencia cultural para 1.200 personas que quieren
seguir pensando por sí mismas. Son 1.200 personas que han podido acceder
a la cultura, una suerte que no han tenido otros: 87 chavales no han
podido entrar por ser menores de edad. Quizá, si estos ochenta y pico
chavales hubiesen podido acceder al concierto, a unos cuarenta y algo se
les podría haber despertado algo en su interior, ¿no le parece, señor
ministro?
Por eso, si es consciente de lo necesaria que es la cultura en nuestro país, háganos a todos un favor: baje
el IVA a un nivel equiparable al resto de Europa, permita el acceso de
menores a los conciertos, elimine las tasas de los espacios públicos y
-por pedir, que no quede- asegúrese de que todos los responsables
políticos en el ámbito de la cultura tengan un mínimo de conocimiento
sobre el medio en el que trabajan. No se imagina lo mucho que
cambiaría este país si los concejales de Cultura de todos los municipios
de España estuviesen mínimamente preparados para desempeñar todas las
funciones que tienen asignadas en su cartera.
En resumen: aporte toda su energía a
intentar colaborar con el sector al que representa. No haga como el
anterior, al que no le importaba la cultura. El anterior nunca fue
nuestro ministro. Saque el Titanic a flote. Gracias y no se preocupe,
que esta cena y las copas de después las pago yo, no vaya a ser que esto
tampoco cambie con usted… : )
Fuente: http://bit.ly/somoseltitanic

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