Música de Película
Los tiempos no están cambiando, los tiempos han cambiado. Y seguirán
haciéndolo. La música ha perdido el soporte físico y los conciertos en
directo están viendo cambiar su modelo con la implantación de los
festivales y sus consecuencias en la viabilidad de las propias salas.
Por el camino ha aparecido otra herramienta, relativamente vieja/nueva,
con la que los artistas pueden explicarse en un formato audiovisual: el documental.
Hace años ya, algunos lanzamientos internacionales iban acompañados
por los llamados EPK (Electronic Press Kit), una suerte de producto
promocional que podía incluir fragmentos de entrevista, grabaciones
sobre cómo se había hecho el disco, vídeos y los textos puramente
laudatorios sobre el artista en cuestión. En la actualidad, los formatos
audiovisuales son un soporte de sumo interés y los artistas
internacionales han encontrado, concretamente en el documental, la
manera de trasmitir su obra al mercado.
El halago y el contexto
En general, hay dos formas de abordar esta empresa. Una es la
tradicional: el relato cronológico relleno de entrevistas más o menos
apologéticas que repasa la vida y milagros de su protagonista y que
suele tener mucha aceptación entre los fans. La otra, mucho más sutil,
en ocasiones con más valor cinematográfico y siempre con más intención
que la mera loa -que por supuesto se mantiene en el fondo del discurso-,
consiste en buscar un enfoque que a grosso modo sitúe al artista en su
contexto, explicando así mucho más que una colección de discos o de
hechos.
Tomemos como ejemplo dos documentales realizados en España con esta intención. ‘Un lloc on caure mort’ [Un lugar donde caer muerto] es un documental que explica qué es el grupo Autodestrucció
sin citar sus discos, analizando las contradicciones de su líder,
Càndid, al intentar congeniar su espíritu punk con la paternidad y la
vida familiar. Una historia eterna explicada a través de un grupo poco
conocido.
El otro es ‘La Muerte en La Alcarria’, un excelente documental sobre el grupo de folk castellano Los Hermanos Cubero
en el que no media palabra, sólo el paisaje reseco de la Alcarria como
inmenso y desangelado decorado por el que pasean los hermanos, que de
vez en cuando interpretan alguna de sus canciones. No hay en ninguno de
los dos ni un solo dato, nadie dice lo buena que es la música de los
protagonistas, nadie afirma el tópico de que “hay un antes y un después
en mi vida tras escuchar la música de Fulanito”.
Sin embargo, en ambos casos el resultado es que se acrecientan los
deseos de escuchar la música de los protagonistas porque alguien se ha
tomado en serio tratar al artista como persona, como parte infinitesimal
de un todo que casi todo lo explica.
Una ventana al público
Nos encontramos, pues, ante otro medio de promoción al que antes la
industria no había prestado atención. El formato audiovisual -que puede
incluir conciertos, canciones grabadas ex profeso, etc.- puede ayudar a
los artistas no solo a promocionarse sino a explicarse, que es una forma
mucho más profunda, productiva e interesante de promoción. Pueden tener
vida independiente de los discos, aunque también pueden formar parte de
su lanzamiento como una parte más de la oferta que realiza el artista.
No entremos en el debate sobre qué tipo de documental es mejor, pues
en cada caso habrá una respuesta y cada artista se ajustará más o menos a
un modelo o, argumento prosaico, el presupuesto determinará lo que es
factible y lo que no. Si lo usamos con una intención promocional de
perfil bajo, creo personalmente que la herramienta se mellará en poco
tiempo; sin embargo, si es utilizada sin aplicar el piloto automático,
los artistas saldrán ganando. Y con ellos, todos los demás, incluido el
público.
Documentales del año:
- Amy
- Montage of Heck
- Daft Punk Unchained
- El camino más largo
- 000 días en la tierra
Fuente: http://bit.ly/documentalmusical

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